domingo, 16 de marzo de 2008

¡Qué gran país Holanda!

Parece ser que en un parque holandés van a permitir las relaciones sexuales al aire libre por las noches. Yo creía que estaba permitido en todo el mundo. ¡Pobres vagabundos!: se lo ponen difícil hasta en eso. Todavía nos queda (aunque no lo parezca) mucho camino por recorrer a la hora de ver con total naturalidad lo que es lo más natural del mundo. Supongo que, en su momento, debió ser muy necesario crear pudores absurdos.

sábado, 8 de marzo de 2008

"Cada día cuenta".

"Así, cada día cuenta" es, a modo de resumen, lo que dijo el protagonista masculino de "Titanic" después de contar cómo era su estilo de vida a los boquiabiertos acomodados.
Resulta que los ricos del barco llevaban una vida rutinaria absorbida por su siempre insatisfecha preocupación materialista. Y Jack, con los bolsillos vacíos, procuraba que cada día fuera una agradable caja de sorpresas.

Un aplauso para las mujeres.

Conducir bien es, ante todo, conducir con seguridad. Un estudio de una aseguradora asegura que conducen mejor las mujeres. No me extraña. Un aplauso para ellas. El hombre, que adolece normalmente de exceso de confianza (léase también chulería), conduce fatal.

viernes, 7 de marzo de 2008

La felicidad.

Vi., 7-3-08, 23:25 h.

Las investigaciones sobre la felicidad dicen que lo que más llena al ser humano es tener a su alrededor una buena red social que funcione éticamente, con la que uno se sienta perfectamente compenetrado, y en la que se pueda confiar plenamente, y tal y tal.
Pero para poder dar con esa estupenda red es requisito imprescindible aportar eso mismo que se busca (al menos, el intento de mejorar como persona).
Cuando uno va por la vida por donde hay que ir, acabará diciendo como Perales cuando canta algo así como: ¡ He encontrado en el mundo, por fin, gente maravillosa!.

martes, 4 de marzo de 2008

Peliculeros.

Ma., 4-3-08, 23:10 h.

Deberíamos ver menos películas y analizar mejor la realidad. Ver muchas películas puede ocasionar malinterpretaciones de la realidad. Es lo que creo que le ha pasado a esta chica que perdió ayer su monedero. Supongo que influida por las pelis, se pensó cosas raras que en la realidad no suelen ocurrir. Seguramente si esto hubiera pasado hace 20 años, no le hubiera resultado sorprendente la cosa: por aquel entonces creo que la gente se esforzaba algo más que ahora por ayudar al prójimo.
Mi escritora favorita, Rosa Montero, contaba algo hace meses que tiene ciertos parecidos con lo que he visto yo después de encontrar ese monedero. Resulta que una inteligente alumna de Periodismo le pidió a Rosa una entrevista para practicar y quedaron en un bar. Nada más empezar a hablar alucinaban las 2. La alumna dice algo así como que ya ha avisado de que no va a pagar por la entrevista. Rosa, muy sorprendida, le dice que claro, que no hay nada que pagar. La alumna, también sorprendidísima, dice que sus compañeros de clase le dijeron que tendría que pagar, que nada es gratis por ahí arriba. Rosa pensó que habían visto demasiados programas de cotilleos; y le explicó que "El País", y todo periódico serio, no paga ni cobra entrevistas.
La chica que perdió el monedero me decía por teléfono que ¡¿cómo lo había conseguido?! No sé qué se pensaría, pero algo peliculero seguro (eso no quita que sea una buena chica, cosa que me pareció al devolverle el monedero). Lo más sencillo y lógico es pensar que lo había perdido (ni siquiera sabía cómo le había desaparecido), que alguien lo habría encontrado, y que tal vez (sólo tal vez) ese alguien decidiera devolverlo buscando en la guía telefónica (por medio de la dirección que venía en el carnet de identidad) el teléfono suyo (hay que tener en cuenta que dicha dirección pertenecía a una pequeña población, donde es fácil dar con un domicilio o dar aviso a un vecino).
Por lo que decía y cómo lo decía (de sorprendida) debió pensar cosas bastantes infrecuentes. Y lo primero que hay que pensar es lo más lógico y frecuente. Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos, y tal vez sea así. Esto es como lo de los restos de lumbre en el monte. Primero habrá que pensar que alguien hizo esa lumbre. Y no que una nave extraterrestre ardiendo se posó ahí.
Como también la noté sorprendida por mi intención de devolver lo que no es mío (había 12 euros y bastantes monedas más, tarjetas y carnet) le iba a explicar que hay una cosa importantísima, de la que carecen bastantes, que se llama ética, y tal y tal, pero para abreviar le dije que yo me preocupaba de entregar lo encontrado porque, entre otras cosas, quería que también otros se preocuparan de devolverme lo que yo perdiera. ¡Lo que son las paradojas de la vida!: hará ahora 2 años que recibí amenazas (¡por parte de quien tiene que velar por la honzadez!) por intentar devolver a su dueño cierta cantidad de dinero que encontré. ¡Life is like that!.

sábado, 23 de febrero de 2008

"El disputado voto del señor Cayo"

Sá., 23-2-08, 23:52 h.

Aunque parezca poca cosa, un voto es una voz; y a veces pocas voces han sido suficientes para mejorar algo; incluso una sola voz puede conseguir cosas.
Tanto la voz como el voto del señor Cayo eran muy valorados. Tengo que leer (cuando termine los 200 libros empezados) "El disputado voto del señor Cayo" (de Miguel Delibes). De la peli sólo recuerdo 2 secuencias: cuando hablaban con este señor en el campo, y cuando iban por los pueblos en un coche de la época haciendo campaña (con esa sensación de libertad, de que todos tenemos cierto poder con nuestro voto,...).

No basta con los conocimientos y la habilidad.

Sá., 23-2-08, 23:45 h.

El coche es un arma en potencia. Un arma no se puede dejar en manos de un niño (o de un adulto inmaduro). Antes de darle permiso a un individuo para coger un volante habría que medir (con tests y otros métodos) su grado de madurez, su sentido de la responsabilidad,...